El camino del tatuaje: arte, oficio y ritual que requiere sobriedad.

El camino del tatuaje: arte, oficio y ritual que requiere sobriedad (VIDEO)

®Réplica acudió a diversos estudios para conocer a sus creadores, qué piensan y sienten sobre este tema tabú que necesita conocimientos, saberes y sobre todo de una apasionada disciplina

El tatuaje es un arte que requiere sobriedad y precisión quirúrgica, afirma Israel “Kan” Bautista, quien prepara sus herramientas para una sesión o un ritual.

 

Llevo una carta en mí
Las palabras queman sobre el papel.

El papel es mi piel. 

“Tatoo”-Rammstein.

 

Su estudio, “Simbiosis”, es también un organismo viviente, uno que cuenta miles de historias a través del arte que consagra “Kan”, quien lleva entre 9 mil y 10 mil tatuajes realizados en su trayectoria.

 

Réplica buscaba una respuesta simple a la pregunta de ¿qué es el tatuaje?, pero obviamente no la encontró, pues también es una forma de vida.

 

El tatuaje como forma de vida, como un arte que ya es necesario.

Para Israel “Kan” Bautista, el tatuaje es una forma de vida que requiere precisión quirúrgica. Fotos: Leonardo Moreno / Juan José Herrera.

 

Para “Kan” el tatuaje exige respeto, debe hacerse con conciencia y después de mucho razonarse.

 

Este experto, quien comenzó a experimentar en este oficio desde los años 80 del siglo pasado con una máquina hecha por él mismo, confiesa que no se veía a sí mismo como tatuador.

 

“Mi familia siempre fue de comerciantes; mi papá tenía una tienda donde vendía ropa ahí en la calle de Guerrero y yo pensé siempre que seguiría por ese camino”.

 

Pero el destino cambia, por eso llevó a Israel hacia otros rumbos, con los que ahora le han forjado un prestigio; es quizá el primero de los tatuadores de Pachuca que puso un estudio profesional.

 

Ahí en la misma calle de Guerrero, donde trabajó por muchos años, aunque las exigencias lo llevaron a cambiarse para atender mejor a su clientela, la cual sigue creciendo.

 

ORÍGENES Y FUTUROS DEL TATUAJE

 

Las palabras, imágenes, coloridas y tan chillonas.

Muéstrame el tuyo, yo te mostraré el mío.

 

Para “Kan” debe rascarse miles de años en la historia para entender la procedencia del tatuaje; tiene que ver con culturas, pueblos, por su puesto con raíces prehispánicas para el caso de México.

 

Como técnica tendrá al menos unos 5 mil años, afirma, pero tal vez es mucho más antiguo.

 

Cada vez es más común y aceptado, no deja de ser un tabú, pero es una realidad que hoy existen muchas más personas que buscan tatuarse, opina César Milanés, quien trabaja para “Tribu Asfáltica”.

 

César Milanés es uno de los artistas tatuadores de Pachuca.

César Milanés es uno de los artistas tatuadores de Pachuca, de los que respetan a la “vieja escuela”.

 

César y “Kan” coinciden en la cultura del esfuerzo, aquella derivada de la “vieja escuela”, esa que debía enfrentar todo tipo de vicisitudes para salir avante.

 

Para César hay mucho chavo que no comprende al 100 por ciento lo que representa este oficio, los llama conformistas y no comprometidos.

 

Pero estas concepciones tienen su razón de ser: el arte de tatuar no se aprende en unos meses, requiere dedicación, constancia, disciplina, algo que a las nuevas generaciones parece molestarles.

 

Aunque no debe generalizarse, cierto, porque también desde el otro lado se toma muy en serio esta chamba de rayar la piel.

 

La piel te exige, te impone sus propias reglas y condiciones, hay que saber incluso qué tan profundo llevar la tinta para no dañarla, demuestra su sapiencia Israel.

 

EL HOMBRE ILUSTRADO

 

Cuando la sangre besa la tinta.
Cuando el dolor abraza la carne.
Muestro mi piel.
Dibujos que son tan familiares.
De la aguja un diluvio azul.

 

Quizá uno de los mejores libros sobre el tema del tatuaje sea el de Ray Bradbury.

 

En “El Hombre Ilustrado” el escritor lleva la ciencia ficción a un nuevo nivel, donde cada una de las emblemáticas formas sobre la piel de un vagabundo cuenta una compleja historia.

 

Bradbury utilizó este tópico incluso en más de una ocasión, su novela “La Feria de las Tinieblas” también denota la importancia que los dibujos sobre la piel tenían para Bradbury.

 

Pero de nuevo en Hidalgo, Mario Luna conforma la tríada de este reportaje. Un joven artista que conoce y reconoce la urgencia de sentir la máquina vibrando en la mano, desde su estudio “El Gallo“.

 

Mario Luna, artista tatuador.

A pesar de ser muy joven, Mario Luna representa a la nueva generación de tatuadores en Hidalgo.

 

Mario Luna confirma además que hoy es mucho más fácil el acceso a los insumos: agujas, tintas, distintos tipos de máquinas… las herramientas requeridas por el tatuador.

 

Es un trabajo y una expresión del arte, pero también puede verse al tatuaje como un pasatiempo, porque recrea y exalta talentos, opina Luna.

 

Para julio de este año, Mario cumplirá seis años de haber realizado su primer grabado en la dermis.

 

Cada tatuaje implica un ceremonial, es simbolismo, es identidad, percepción, plástica y aprendizaje, enseñanza sin tiempo.

 

Ilustración (en el sentido más amplio de la palabra) y juego de formas, abstracciones, colores, vivencias, homenajes.

 

Aquí puedes ver el reportaje realizado con estos artistas:

 

En el tatuaje cabe el mundo y su representación, el recuerdo que no perece, la marca que sobrepasa incluso a la muerte del cuerpo, virus que muta y contagia.

 

La tinta, la sangre, el credo; el camino del tatuaje es arduo mas vibrante: luz y sombra, por el que todos deberíamos andar por lo menos una vez en la vida.

 

PASIÓN Y TRANSFORMACIÓN

 

…En los poros, la sangre está hirviendo.

Me haré un tatuaje con tu nombre.
Así estarás aquí por siempre.
Para cuando nos separen.

 

Mario, César e Israel comparten no sólo una pasión sino además una concepción del universo del tatuaje, un universo que se amplifica y se replica, que cambia y se adapta.

 

Concluyen que también hoy en día el tatuaje se ha convertido en un producto de consumo, al alcance de cualquiera; sin embargo, no cualquiera puede hacerlo bien.

 

Es un tema inagotable, estimulante no sólo en lo visual, porque cada tatuador y cada tatuado es en sí mismo ese hombre ilustrado que siempre tiene una historia por contar, ya sea mediante su piel o su trabajo.

 

 

 

Habrá que dejar que la piel narre lo que deba, incluso que son cada vez más las mujeres que acuden a tatuarse y que son ella quienes resisten mejor el dolor que provoca la aguja.

 

También habrá tiempo seguro para contar las historias de ellas, como lienzos y como trabajadoras de la tinta.

 

Por hoy podemos decir que este arte-oficio no deja de impresionarnos y de exigir el lugar que merece en el mundo.

 

 

Para volver a leer: ‘Dark Side’, una tienda muy sui géneris en el centro de Pachuca (VIDEO)

 

Este reportaje se acompaña de la rola “Tatoo”, de Rammstein, aquí la puedes escuchar mientras lees: