“El gabinete de curiosidades”; lo que Guillermo del Toro no cuajó.

“El gabinete de curiosidades”; lo que Guillermo del Toro no cuajó (TRÁILER)

Esta serie presentada en Netflix parece no apta para puristas de géneros como el horror cósmico, pues las narrativas originales de autoridades como Lovecraft pasan a segundo término; ¿ocho capítulos palomeros con demasiados guiños a programas similares?
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A sólo unas semanas del tan ansiado estreno de “Pinocho”, Guillermo del Toro lanzó en Netflix “El gabinete de curiosidades”, una serie integrada por ocho capítulos.

 

En este compendio de ciencia ficción, horror cósmico, terror e historias disímiles, el aclamado director mexicano convocó a talentos internacionales.

 

Con el objetivo de dar vida a ocho historias, catalogadas ya en general como un nuevo clásico, aunque con sus respectivos altibajos.

Y es que varias de estas obras decepcionan a los puristas de estos géneros, en especial a quienes pretendían ver adaptaciones formales de las obras de escritores como Howard Philips Lovecraft.

 

Si bien, “El gabinete de curiosidades” cumple con el fin del entretenimiento, deja mucho que desear con respecto a lo anunciado con “bombos y platillos”.

 

Definir cuál de las historias presentadas (basadas en cuentos o argumentos de escritores como Henry Kuttner o Michael Shea, también del círculo lovecraftiano) resultaría inútil.

 

Puesto que el cúmulo de directores, entre los que destacan: Guillermo Navarro, Vicenzo Natali, David Prior o Panos Cosmatos, por mencionar algunos, poseen diferentes perspectivas.

 

Donde la subjetividad perdura, al convertirse en algunos (o mejor dicho en la mayoría de casos) en deconstrucciones de los originales.

 

Sin hilos negros “El gabinete de curiosidades”

 

“El gabinete de curiosidades” no descubre por supuesto hilos negros ni reinventa tradiciones bien logradas por series como la españolísima “Historias para no dormir” o “Alfred Hitchcock presenta”.

 

Sin embargo, sí es notable que busca esa misma línea donde su creador (Guillermo del Toro) homenajea incluso a otras como “La Dimensión Desconocida” o la más reciente “The Haunting Hour”.

 

Para nadie es tampoco secreto que Del Toro es un gran fanático y coleccionador de relatos, figuras, libros y demás tesoros relativos a la época dorada de la famosa revista Weird Tales, donde muchos de estos literatos encontraron espacios para sus publicaciones.

 

Del “Lote 36” a “El Murmullo” caben más de ocho horas de situaciones que no terminan por convencer, pese a la calidad, efectos especiales y otros elementos como fotografía.

Aún no sabemos si en “El gabinete de curiosidades” de Guillermo del Toro esta ambigüedad presente en todos los capítulos sea otro homenaje oculto al horror cósmico.

 

Pues el género, por lo regular mucho más presente en la narrativa lovecraftiana, tiende a dejar que el lector asuma responsabilidades incluso para cierres y conclusiones.

 

El imaginario de Del Toro, quien ya en varias ocasiones se ha declarado fanático de Lovecraft, de quien posee incluso una figura en tamaño real, también apunta a la tradición.

 

Quizá el capítulo que más refleja lo anterior es “El murmullo”, basado en un cuento del propio director mexicano.

 

En el que los clichés despuntan desde el inicio, con el terror “facilito” de la casa embrujada, la presencia de un niño fantasma o el guiño a los pájaros de Hitchock.

 

Los amores de Guillermo del Toro

 

¿Cuál función cumple “El gabinete de curiosidades”?, más allá del entretenimiento no hay otra, ya que incluso ha sido señalada por alejarse mucho de las historias originales.

 

Y es que dos de estos ejemplos los ponen “Modelo” y “Sueños en la casa de las brujas”, ambos títulos de los mitos y el mundo onírico de Lovecraft, que nada tienen que ver con las narraciones de “El modelo de Pickman” y “Los sueños en la casa de la bruja”, de 1926 y 1932, respectivamente.

Recomendable para ver y pasar el rato, pero no tanto si se buscan adaptaciones fieles, “El gabinete de curiosidades” de Guillermo del Toro, demuestra (eso sí) el permanente e inamovible amor del mexicano por sus géneros predilectos.

 

Para Réplica esta serie en la plataforma de streaming no llega ni a las tres estrellas, de cinco que bien pudo lograr su hacedor si hubiese establecido, como en su tiempo lo hizo el gran Serling, la exigencia a sus elegidos de esa vuelta de tuerca indispensable para asombrar al televidente.

 

Por lo que en este “Gabinete de curiosidades” probablemente la curiosidad más grande es que varias de sus historias fueron malogradas; pero esa es tan sólo nuestra opinión.

 

¿Ya la viste; te gustó?

 

Para volver a ver: “Légamo”, o de cómo Lupián honra al Círculo de Lovecraft (otra vez)

 

 

jjh