«Los Correcaminos»: 20 años de rodar y forjar leyenda (VIDEO)

Juan José Herrera
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correcaminos, moto

Carretera,
hace tanto que ando en carretera,
que cuando pase el puente a donde llegas,
no sabré si es la frontera…

“Carretera”
Cecilia Toussaint

Son profesionistas, padres de familia, ciudadanos, hombres de convicciones, pero sobre todo, personas que buscan dejar huella, incluso la de sus neumáticos por aquellos senderos y vías que recorren desde hace al menos un par de décadas.

Como buenos pilotos buscan cualquier pretexto para abordar sus máquinas, unas más grandes que otras, las hay de menor o mayor cilindraje, de tal o cual color, o con características que “brincan” de inmediato cuando alguien las mira, pero siempre con el cromo reluciente, perfectamente aceitadas; así lo demuestran sus rugidos.

Van por la vida de un lado a otro, sin temores, sin arrepentimientos pese a las cosas que les toca ver cada que sus vehículos mastican kilómetros y polvo y asfalto; no es nada fácil conducir estos caballos de acero cuando en México falta cultura y respeto hacia el motociclista.

Según cuentan investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en México la mortalidad entre ciclistas, peatones y motociclistas alcanza hasta el 60 por ciento (%) del total de defunciones por accidentes de tránsito.

Esos mismos especialistas en cifras y estadísticas advierten que en una sola década (de 1999 a 2009) las muertes entre usuarios de motocicletas aumentaron 332.2% y lo que más llama la atención es que durante ese mismo periodo el número de motocicletas en el país creció al 312%. De acuerdo con el análisis de datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, los motociclistas constituyeron el 23% de los 1.4 millones de personas que reportaron haber sufrido un accidente vial sin consecuencias fatales en el país.

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Pero para volver al camino andado, este grupo está conformado por alrededor de 60 integrantes; la motocicleta es su deporte, su diversión, su pasión; no sólo eso, porque además la utilizan para retribuir en la medida de sus posibilidades algo a la sociedad.

Carretera,
hace tanto no estoy en mi tierra,
que la besaré aunque no me quiera,
y después sea lo que sea…

 LA HISTORIA DE UN GRUPO ORGÁNICO

Habla José Luis Roa, uno de los veteranos que conforman el Motoclub Correcaminos Pachuca, que cuenta ya con 20 años de recorrer ciudades y forjar historias de carreteras y sitios, ruidos y silencios. El nombre que portan en sus prendas, sobre sus camisas o chalecos, es un homenaje tácito: surge tras el fallecimiento de uno de los amigos integrantes del grupo a quien le decían “El Correcaminos”, con lo que sigue presente a donde quiera que marchan en manada.

Y sí, es un rebaño o tropel (depende del objetivo del día y la salida), que disfruta por sobre todas las cosas la moto, “con responsabilidad, con respeto a las medidas y normativas de seguridad, los señalamientos de tránsito”, advierte Roa, quien se convierte de inmediato y por impulso del resto en la voz oficial cuando Réplica les pide una entrevista.

Para ellos la vida ya no se trata sólo de andar las calles, acumular experiencias, sino también de colaborar con un fino sentido altruista, a fin de cuentas así son las tribus, por lo que reconocen que hay que ser y estar cuando se trata de donar.

Ellos lo hacen, con alimentos o juguetes, con los recursos que pueden, para apoyar a las familias vulnerables de algunas comunidades o cuando llegan los desastres, las calamidades, a la entidad; ahí están presentes “Los Correcaminos”, para llevar víveres y compartir el pan y la sal.

LO PEOR DE TODO… EL ENCIERRO

Como buenas aves que justiprecian la libertad, la pandemia Covid-19 los afectó bastante, pues acostumbran organizar salidas a distintos puntos del territorio hidalguense y mucho más allá por lo menos una vez a la semana; “algunos sí salíamos pero llegábamos a las comunidades o ciudades para encontrar todo cerrado, no nos dejaban pasar; sí nos frenamos, sí nos afectó también a nosotros”.

Apenas hace unos días que retomaron las andanzas, eso sí con los cuidados que requiere tanto la propia moto como el tema sanitario, cascos y cubrebocas; el pasado fin de semana salieron de nueva cuenta a rodar un poco, lo justo para no sentir tan pesado el encierro obligatorio. La calle es su logia, la hermandad un motivo siempre vigente para asumirse parte de un todo, cada uno es un engranaje, como las piezas de sus motos, si uno falta ya nada es igual.

Carretera,
carretera, carretera de la vuelta,
una pura línea recta,
a donde no me esperan.

HAY QUE HACER CONCIENCIA

Dice José Luis Roa que la sociedad en su conjunto debe apoyar y colaborar con actividades que representen un beneficio común, “hay mucha gente que en este momento no tiene trabajo y requiere un apoyo, gente que está muy necesitada; nosotros estamos programando ir directamente a las comunidades y llevar ayuda para el mes que entra”, no es sólo una promesa sino un compromiso que adquieren en el acto y sin chistar.

Pero también pide que la gente respete al motociclista, “es lo que hace falta en México, no hay esa cultura del respeto”; las cifras no mienten, los números cuentan esa otra realidad, la de los accidentes, la de las innecesarias bajas.

Como si fueran un pelotón, a la voz de ¡vámonos!, suben otra vez a sus vehículos. Por un instante, casi imperceptible, la ciudad se detiene ante el estruendo de sus motores. Le van a dar la vuelta al Reloj.

ALGUNOS DATOS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica cinco principales factores que aumentan el riesgo de las lesiones causadas por el tránsito:

  • El exceso de velocidad.
  • La conducción bajo los efectos del alcohol.
  • No usar casco en el caso de motociclistas.
  • No usar los cinturones de seguridad.
  • No emplear medios de sujeción para los niños.

En cuanto a los motociclistas, utilizar de forma correcta un casco certificado (por las normas DOT y ECE) reduce 40% el riesgo de morir durante un accidente y puede disminuir alrededor del 70% de una lesión severa. De ahí la importancia no sólo de usarlo, sino de asegurarse que su calidad se encuentra certificada.

 

klr