Oficios, artes y vivencias; el trabajo en las calles de Pachuca.

Oficios, artes y vivencias; el trabajo en las calles de Pachuca (VIDEO)

Son magos, payasos, tragafuegos, limpiaparabrisas… personajes que desde los semáforos apuestan por un mejor porvenir; muchos de los cuales sólo tienen esta fuente de ingresos. Aquí algunas de sus historias

Para bien o para mal la calle es una escuela, por las calles circulan millones de historias de triunfos y fracasos; artistas, limpiaparabrisas, magos y banda que busca ganarse unas monedas con su esfuerzo y trabajo.

 

…En las calles no hay telón,
así que puedes mirar,
como rico espectador,
te invito a nuestra ciudad.

“Un Gran Circo”-Maldita Vecindad

 

Réplica salió a las calles en búsqueda de algunas voces relativas al trabajo desempeñado en el espacio público, donde son mal vistos (pero no siempre) estos personajes.

 

Pese a que no existe un registro como tal de cuántos trabajadores callejeros laboran en Hidalgo y en ciudades como Pachuca, una realidad es que hoy son cada vez más quienes toman las esquinas.

 

Las hacen suyas con la finalidad de obtener un ingreso para llevarles algo de comer a sus familias o para cotorrear y pagar el vicio.

 

Al corretear la chuleta: hay de todo, hombres y mujeres toreando vehículos, escapando a veces del insulto, del enojo, de aquellos a quienes desagrada esa idea de “la invasión”.

 

Detrás del cristal todo luce diferente, porque andar las calles no es lo mismo en automóvil que a pie, bajo el sol que quema y deshidrata y avienta hacia las banquetas.

 

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EL PAYASO “FRIJOLITO”

 

En una esquina es muy fácil
que tú puedas ver
a un niño que trabaja
y finge sonreír
lanzando pelotas pa’ vivir,
sólo es otro mal payaso para ti…

 

Jean Paul nació y creció en Venezuela, pero (como miles de personas de aquella nación) tuvo que emigrar a México en búsqueda de mejores condiciones de vida.

 

Dedicado a los oficios del circo, halló en las calles un trabajo al que calificó como humilde, digno, honrado y que le permite ahora cubrir sus necesidades de vivienda y alimentación.

 

Al adoptar el reto de las calles también asumió la personalidad de “Frijolito”, un payaso que le sabe a los malabares, pero además a las ganas de vivir y superarse.

 

Para este artista del equilibrio el esfuerzo físico es fundamental, con un acto que dura tan sólo unos segundos, lo que tarda el semáforo en pasar del rojo al verde.

 

Avanzar, como el tránsito, en lo económico y en la calidad de vida, intenta Jean Paul.

 

El payaso "Frijolito" muestra sus destrezas en las calles de Pachuca.

El payaso “Frijolito” muestra sus destrezas para el equilibrio, en las calles de Pachuca. Fotos/Video: Leonardo Moreno/Réplica.

 

Contó a Réplica que, al menos en su experiencia, los automovilistas de Pachuca lo recibieron bien y suelen ofrecerle casi siempre una moneda o cuando menos una sonrisa.

 

Sin embargo, las jornadas son duras, extenuantes y de sol a sol.

 

Al día obtiene entre 150 y 200 pesos con esta chamba, que le implica levantarse muy temprano y cubrir un viaje por alrededor de una hora hasta la capital hidalguense.

 

“En Venezuela tienes que trabajar unos cinco meses para comprar un kilo de arroz, ese es el equivalente, es lo que ganas con el sueldo mínimo allá”, afirmó este joven cuyo rostro debe maquillar y ajustar siempre con su mímica.

 

UN MAGO LLEGADO DE MORELIA

 

También sin quererlo puedes ver
a un flaco extraño gran faquir,
que vive y vive sin comer,
¡lanzando fuego!

 

Para el mago Israel la situación económica también es complicada. Salió a las calles por necesidad, como resultado de la pandemia.

 

Israel, al igual que Jean Paul, es foráneo y desea conquistar los corazones hidalguenses.

 

Viene de Morelia; el circo donde trabajaba se quedó varado en Hidalgo por el Covid-19 y este escenario obligó a buscar sustento en los semáforos.

 

“Sabemos que estamos ocupando espacios públicos, estamos tal vez interfiriendo en una avenida y que es peligroso tanto para ellos como para nosotros, causarles algún tipo de accidente… pero hay mucha gente que colabora”.

 

Israel es un mago que quedó atrapado por la pandemia.

Israel es un mago que quedó atrapado en el estado de Hidalgo, por la pandemia.

 

Basta un “no” para apartarse, un “no y ya” para retirarse y no incomodar al ciudadano que no es de a pie sino de automotor y que lleva prisa o estrés, estimó Israel, al hablar sobre el desafío de este acto de aparecer y desaparecer frente a los autos con el cambio de luz.

 

A veces hay quien le ofrece agua o algún alimento, no necesariamente unas monedas, con eso la arma, es un apoyo que por supuesto no desdeña, al contrario, siempre agradece.

 

Israel no pasa desapercibido entre una horda de limpiaparabrisas, varios de ellos muy jóvenes, que requieren el respaldo de los conductores.

 

Con su traje de gala, el mago asume su papel, se planta en el crucero y realiza su mejor truco: escapar de la larga lengua del sol.

 

Aquí puedes ver las entrevistas con estos trabajadores callejeros:

 

PEDRO, EL LIMPIAPARABRISAS

 

Gran circo es esta ciudad,
un alto, un siga, un alto…

 

Son muchos, tampoco sabe cuántos, a últimas fechas crecieron en número, pero Pedro sólo quiere cumplir la cuota diaria, para sí mismo y para los suyos, su familia que espera en casa.

 

Pedro, el limpiaparabrisas, indicó que este oficio es difícil, porque todos los días debe enfrentar a personas que lo ven mal, que piensan que el dinero es para otra cosa y lo tratan con cierto desprecio.

 

No obstante, de esta chamba en las calles sale para sus gastos y para cubrir las necesidades, Pedro debe sostener a sus dos hijos y a su esposa.

 

Aunque reconoció que hay otros chavos que sólo buscan la esquina y lo que les da la gente para comprar drogas o alcohol; el maldito vicio, el desmadre.

 

Los limpiaparabrisas, como Pedro, cada vez son más.

Los limpiaparabrisas, como Pedro, cada vez se multiplican más, ante el enfado de algunos automovilistas.

 

“La renta, la comida, la ropa; gastos que tenemos que solventar”, para eso limpia los parabrisas Pedro.

 

Conoce el barrio, de allá viene (de uno llamado La Loma), aunque Pedro es respetuoso tanto con quienes le dan como con quienes le niegan siquiera acercarse a sus vehículos.

 

Sobre su cuello despunta una imagen de la Santa Muerte, porque la calle es además creencias y ritos, fe y esperanza.

 

La calle da, la calle quita.

 

PERMISOS Y DATOS SOBRE TRABAJO EN LAS CALLES

 

Gran circo es esta ciudad,
un alto, un siga, un alto…

 

No queda muy claro quiénes brindan los permisos para este tipo de trabajo informal, algunos hablan de asociaciones que consiguen el aval de las propias alcaldías.

 

Antes no existía como tal un organismo al cual acudir para dedicarse a esto, la Policía Municipal se llevaba a las galeras a quienes estuvieran limpiando parabrisas o practicando otra clase de labores similares.

 

Ahora son las federaciones “independientes”, sobre todo una, a la que se le ha dado demasiado poder, para controlar prácticamente la totalidad del comercio informal en Pachuca.

 

Cuotas y requerimientos que no salen jamás a la luz, como pagos y prebendas a “liderazgos” para permitir que los artistas realicen sus actos en las arterias pachuqueñas.

 

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social de Hidalgo (STPSH) tampoco cuenta con una estadística de la labor callejera, pero sí tiene activado un protocolo para detección del trabajo infantil.

 

Al último corte, la dependencia estatal registró más de 200 menores (niños y niñas) que desempeñaban diversas chambas en cruceros y semáforos de la entidad.

 

De acuerdo con el INEGI y los datos más recientes disponibles sobre la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), Hidalgo estuvo entre las entidades con mayores tasas de informalidad en 2020.

 

Ese mismo año la Población Económicamente Activa (PEA) en Hidalgo se ubicó en 1 millón 313 mil personas, que significó 58.0% de la población de 15 años y más.

 

La población desocupada se situó en 24 mil personas y la tasa de desocupación correspondiente fue de 1.8% de la PEA.

 

MENSAJES Y COINCIDENCIAS

 

En las calles hay color,
no falta algún saxofón
al terminar la función,
allá en el palco de honor
nadie podrá ya reír.

 

Jean Paul, Israel y Pedro, representan una mínima parte de todas las voces que abundan en las calles; magos, limpiaparabrisas, payasitos, mimos, tragafuegos, jóvenes o adultos que persiguen el sueño.

 

Para quienes los días de quincena significan un poco más de recursos. Seres humanos con similares carencias.

 

Sabedores de cómo se manejan los semáforos; trabajadores de las calles que tienen bien medidos los transcursos entre altos y sigas.

 

Porque todo se basa en el tiempo y porque un simple segundo les puede cambiar la vida.

 

Así como puede hacerlo el recibir la empatía de quienes andan con prisa sobre sus unidades.

 

El mensaje es claro y simple: cualquiera podría estar en sus zapatos.

 

Porque la calle es espectáculo, oportunidad y, por qué no, alegría.

 

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Este reportaje se acompaña de la rola “Un Gran Circo” de la banda Maldita Vecindad; aquí puedes escucharla mientras lees: