Omar Flo; la veta de la música industrial en México (VIDEO).

Omar Flo; la veta de la música industrial en México (VIDEO)

De visita por Pachuca, este artista integral y orgánico le cuenta a Réplica un poco sobre la historia de un género que sigue vivo y creando, a pesar de implacables fuerzas, desde las gargantas de fábricas y sueños, bajo la visión apocalíptica y contestataria del cyberpunk
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Omar Flo, un cenobita de visita en Pachuca. Fotos / Video: Leonardo Moreno / Juan José Herrera / Réplica.

Omar Flo, un cenobita de visita en Pachuca. Fotos / Video: Leonardo Moreno / Juan José Herrera / Réplica.

Muerta desde hace décadas, la Mina El Porvenir, enclavada en el Barrio de El Arbolito, observa y escucha… Omar Flo asciende y sus pasos resuenan entre las piedras y los ecos de una música industrial que retumba en nuestras cabezas.

 

El cielo se viste de plomo,
el rojo del líquido sonoro,
llora el niño aceitoso,
rasgando las paredes.

“Fugitivo”-Cenobita

 

Golpeteo de metales, maquinarias antiguas, presencias de fantasmas lejanos que algo extraen de las entrañas de la tierra deslumbrados por el porvenir.

 

Omar Flo, capellán del movimiento industrial y uno de los precursores del cyberpunk en México, confía a Réplica, desde este escenario, parte de su trayectoria.

 

Para este personaje del underground nacional (porque la maldición dicta que nadie es profeta en su tierra y se le quiere y aprecia mejor en otras latitudes) hay seres humanos que son “detenedores del tiempo”.

 

Cada canción, cada tema y creación entonces forma parte de esa encrucijada donde confluyen las manecillas del reloj y el espacio.

La ciudad, allá abajo, sigue su movimiento y sin darnos cuenta perpetramos en conjunto una invasión en la veta.

 

Porque es necesario hablar no sólo de un movimiento, sino de todo un estilo de vida que los hilos de plata no esconden.

 

Acometidas sonoras

 

Tú acaricias la cadena,
tejiendo la telaraña,
con triste cinta de vídeo,
mientras yo reflejado en un espejo

escucho las notas de agua.

 

Omar es un hombre maduro, pero no en el sentido peyorativo, en sus ojos (detrás de los negros cristales de sus gafas y bajo el plástico gambox) se refleja la contienda.

 

Una lucha a muerte contra el olvido y contra el mainstream, porque es cierto que no hay nada convencional en este artista.

“Tú eres un detenedor del tiempo”, me dice fuera de cámara y tras una larga entrevista concedida a este medio; lo que hoy hiciste ya fue. Profundidad del auténtico tiempo muerto.

 

Y es que para Omar Flo no puede pensarse sólo en el ahora o en el pasado que acaba de ocurrir en este instante o hace siglos, hay que mirar y actuar en y para el porvenir.

 

Esa mirada crítica y filosófica es una ley inmutable para quien desde hace décadas persigue el sueño de la trascendencia con su música y sus artes.

 

La vida es diferente escuchando música industrial, te lo dice un auténtico industrial, afirma quien no deja de maravillarse con el entorno.

 

Al fondo, sobre el cerro de enfrente, un cristo magnánimo (como grandes suelen ser los dogmas) abre sus brazos en señal de recibimiento.

 

No sé si exista mucha gente en Pachuca, en Hidalgo en general, que conozca o tenga idea de la magnitud del trabajo de Omar Flo para el género en esta nación tan disonante, e incluso para otras patrias hasta donde llega hoy gracias a la tecnología.

 

Esa misma tecnología narrada desde hace años por el cyberpunk.

 

Lo cierto es que significa un privilegio poder charlar con este hacedor de planetas y estrellas y eufonías que han marcado a varias generaciones.

 

Orígenes y Cenobita

 

Que como gotas humanas caen
sintiendo la voz sintética
que corre por una azotea.

 

El ascenso de Cenobita, como uno de los precursores del movimiento industrial, hacia 1996 se dio con la batalla de Omar Flo por crear un festival del género.

 

Nadie es profeta en su tierra, hay que reiterarlo, porque a Cenobita incluso alguna vez los vetaron en algún foro de la Ciudad de México.

 

Por aquellos tiempos también le acompañaba Hocico, quizá una de las bandas mexicanas más reconocidas ¡en Europa!

La lucha de Omar Flo por mantener presencia en los escenarios generó adeptos, proliferó el sonido de crudos artefactos, así nació el primer festival.

 

En los orígenes de la música industrial había experimentación fraguada conforme a ideologías y posibilidades.

 

Sus cimientos provienen de las calles, de los ruidos, esa paradójica contaminación auditiva provocada por las gargantas y corazones de las fábricas.

 

Engranajes, ruedas perentorias esparcidas por los confines del capitalismo; el consumo, la basura… de ahí provino.

 

Las temáticas, los discursos de la música industrial, eran construidos incluso con recortes de periódicos, por lo que llegó a compararse con el Dadaísmo (movimiento antiartístico que cuestiona la existencia del arte).

 

Sintetizadores, pedales y recursos como métricos golpes en tambos y herramientas, así como la utilización de desechos, fierros y metales… la base del moderno primitivo, como lo define Omar.

 

Con un sintetizador, un secuenciador y una caja de ritmos, inicia la cimentación de la gran obra: los primeros acordes de Cenobita, en conjunto con otro grande: Claus Bita.

 

Las letras eran entonces radicales, extremas, algunas aludían a las perversiones o el sadomasoquismo, pero siempre con el objetivo de provocar.

 

A fin de cuentas eso es el arte: la provocación de sentimientos en sus espectadores; repulsiones, morbos aberrantes o querencias.

El nacimiento del cyberpunk

 

La sombra de la vida
obscurece el horizonte.

 

Para Omar Flo el cyberpunk es una amalgama de tecnología con agresividad, el conocimiento cibernético con la violencia consciente.

 

“El cyberpunk nace de literaturas de los años 80 con Bruce Sterling y William Gibson, es parte de una amplia cultura; nosotros en el comienzo formábamos nuestras letras desde esa visión del cyberpunk”.

 

La deconstrucción del orbe

 

Cortinas plásticas,
letras falsas en la pantalla.

 

Para este artista integral y orgánico, teatrero, performancero, pero sobre todo inquebrantable soñador de mundos, la música es fuente de vida.

 

Omar Flo es un cenobita, un anacoreta y fraile sin tiempo, amante de la vida contemplativa, seguidor de sus propios ideales.

 

Actitud que ha sabido mantener a lo largo del paso del tiempo y reflejar en cada disco, en cada uno de los proyectos por los que su larga mano biónica ha bendecido con ese mismo carácter sacerdotal.

La mística pues de este obseso ser sigue forjando historias, a la par de letras, producto de una imaginación sin límites.

 

No obstante, las narrativas de Omar Flo también están basadas en una observación fenoménica; el suicidio resultado de la devaluación en 1994 en el Sistema Colectivo Metro, el surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), “lo que nos tocó vivir”, fue fundamental para sus líricas.

 

El personaje tras los personajes

 

Cigarrillos encendidos,
vapor contaminado,
cielo que llama al trance.

 

El implacable sol en el cenit transmuta en un sol de latón, creado y acariciado por las manos del artista.

 

Gritos y llamados a un dios en apariencia sordo y distante van dando vida al hacedor de estrellas (uno de sus personajes), mientras la Mina El Porvenir funge como escenario atemporal para esta creación.

Entre los restos de lo que alguna vez sirvió para la extracción de metales, el eremita ahonda en su caracterización.

 

Y entonces puede comprenderse esa veta artística, ese legado que debe ser “atrapado” por la tecnología para reproducirse y esparcirse cual virus informático.

 

Clamores de lenguas distantes retumban frente a un arcaico altar otrora cristiano, mientras la voz de Omar Flo crece y exige.

 

“Después de tantos granos caídos en el reloj de arena, el engrane principal, el corazón de acero nos lleva a la inmortalidad”.

 

Omar Flo: el performance

 

Mientras yo reflejado en una celda

escucho un grito frío
que corre por todo mi cuerpo,
sintiendo la muerte cerca.

 

Es una actividad artística de vanguardia, multidisciplinaria, que recurre al teatro, la danza, y las artes en general.

 

Motivo de inspiración igualmente constante, como una línea sin principio ni fin en el cerebro de quien por mucho tiempo ha excavado en esas posibilidades.

 

En la actualidad, para este músico, la videoproyección es una herramienta vital mediante la cual genera historias, tramas que pretenden rebasar al tiempo.

 

“En la parte que a mí me toca como hacedor de performance me busco en el contexto en el que estamos, busco los elementos que se mezclen entre lo industrial y mi particularidad de cyberpunk”.

 

Siempre hay un hilo conductor en el hacer de Omar Flo, un collage de palabras aunque no tengan un sentido estricto, pero que sea interesante, que genere una huella profunda para el espectador o el escucha.

Es cierto que el performance tiene un grado de complejidad, pero en este caso prevalece la búsqueda de esa generación de emociones.

 

Generar es proveer: vida, muerte, ciclos… loops que, al igual que en la música, reverberan siempre en la mente del público por pequeño o grande que sea.

 

Otra idea que cruza la cabeza es la del performance callejero, para lograr mayor contacto con la gente.

 

Porque Omar Flo es, por supuesto, también calle, ese encuentro cotidiano de cultura y arte, folclor y éxtasis; un arrobamiento quizá parecido al del minero frente a la plata o el oro.

 

No es casualidad el escenario por el que ahora se mueve, libre, con su desgastado traje, bajo la lengua del sol pachuqueño, que nos lame al unísono.

 

Nuevo disco

 

Acortando mi existencia

el cielo envenenado.

Durante su visita a Pachuca, este genio (a veces incomprendido por la absurda modernidad) presenta un nuevo material que, junto con Corporación, promueve para los amantes del género.

 

Se trata del disco “Magnética”, un compilado de electroindustrial con bandas insignia como Cenobita, Deus Ex Machina, Kristi Artefaktum, Oxomaxoma y Soucerx, conformado por 15 potentes tracks.

 

Ensamble de talentos progresivos, este material discográfico alude al pasado no tan remoto de finales del siglo XX y dispone en la ruta del futuro desplazado (otra vez) por la propia tecnología.

 

La “arqueología musical”, concepción original de Luis “Bishop” Murillo, resultó otro de los ejes sobre los cuales Omar Flo y compañía (su legendaria Corporación) decidió edificar.

 

En 1995 surgió el demo llamado “Magnética”, importante y trascendente porque dio a conocer a estas bandas, producido y esparcido desde el templo de templos llamado Tianguis Cultural del Chopo.

 

“Ese cd lo hicimos (una vez más) el año pasado como una conmemoración con dos cajas diferentes para celebrar este aniversario”.

El recibimiento de “Magnética” fue de manera fenomenal; “volaron estas cajas por la nostalgia de aquellos tiempos que vivimos juntos”.

 

“Es como decir, como Corporación, lo logramos; lo puedes conseguir a través del Messenger de Corporación y en el Tianguis Cultural del Chopo en el puesto de Donovan”.

 

Omar Flo ofrece la primicia de que muy pronto, aún se está preparando la fecha, será lanzado un nuevo compilado de “Magnética”.

 

Con música de Óxido Conkreto y aquellos proyectos que fueron como la segunda camada de esos inolvidables tiempos.

 

Mensaje enviado

 

…Arena agonizando
de cristal muy negro,

gritando voces de lámina.

 

“Sientan el gusto de investigar sobre la música industrial de su país, hay bastantes proyectos nuevos, muchos con gran calidad, y no dejen que los invada otro tipo de música como el reguetón”.

 

Con este mensaje hacia las amplias alternativas sonoras, el cenobita mayor se despide, no sin antes deleitarnos con un performance en el que da vida a sus personajes.

 

A esas creaciones que ya forman parte de nosotros… de la especie humana que (quizá sin saberlo) detiene el tiempo.

 

Quien tenga oídos que escuche, quien tenga ojos para ver, que vea… y que este documento forme parte del reconocimiento que debe existir para artistas mexicanos de calidad.

 

Que no haya olvido cibernético ni en la conciencia social, y que la veta de la buena música siga produciendo sus riquezas.

 

Algunos datos:

 

  • 1993 fue el año en que Omar Flo conoció a Claus Bita.
  • 1994 nace Cenobita, tras ese encuentro de ambos seres.
  • 1995 participan en un festival de música en el Museo del Chopo, acompañados por un grupo de performance del Claustro de Sor Juana, con lo que se logró una secuencia teatral de la música industrial primigenia; en aquella ocasión quemaron el piso de madera, lo que provocó la censura para esta banda.
  • Corporación reúne a exponentes de diversas agrupaciones desde aquella década de los 90.
  • Como parte de sus logros, Omar Flo comenzó con un primer encuentro de música industrial, que se fue extendiendo hasta convertirse en uno de los más importantes de México.
  • 1996 Omar establece el Festival Anual de Música y Arte Electrónico de la Ciudad de México.
  • 1999 nace “Neo Milenio”, álbum debut de Cenobita, bajo el legendario sello Opción Sónica; considerado hoy una joya invaluable del género.
  • El espíritu contestatario del movimiento industrial o electroindustrial sigue vivo, por fortuna hasta nuestros días; allende a la visión apocalíptica que pervive como otro ente en sí dentro de esta música.
  • Omar Flo sigue en activo, ofreciendo su experiencia teatral y su voz para diversos proyectos musicales y artísticos.

 

Este reportaje se acompaña de la rola “Fugitivo”, de la banda mexicana Cenobita; aquí la puedes escuchar mientras lees:

 

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jjh