Panteón Inglés, de patrimonio a omisión y olvidos (VIDEO)

-Legado de los primeros mineros británicos que llegaron a trabajar a Hidalgo, hoy el cementerio luce en el abandono, ante la indolencia de autoridades y consejos locales
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María del Carmen Hernández Skewes, Consejo Regulador del Patrimonio Cultural Real del Monte Cornwall, Panteón Inglés, Real del Monte, Mineral del Monte, Óscar Fuentes Ortiz, British Cornwall Associated,

Buscar, buscando la luz,
del lado de la noche,
del lado del olvido.
Cuántos siglos han pasado,
cuánto dolor olvidado…

Olvido”. Santa Sabina

Cuando uno llega a Mineral del Monte, municipio enclavado en el estado de Hidalgo, puede apreciar de inmediato la riqueza cultural con la que cuenta; cuna del paste, del fútbol y de los primeros asentamientos provenientes de Inglaterra para trabajar en las minas, el colorido de sus calles cuenta historias que permanecen vivas en la memoria de sus habitantes.

El aire es gélido, casi siempre el frío muerde los rostros en esta zona, mucho más para quienes no están acostumbrados a este tipo de climas, debido a que Mineral del Monte es uno de los municipios con mayor altitud, a 2 mil 660 metros sobre el nivel del mar; sin embargo, eso no impide sentir el calor de su gente, la cual ofrece sus negocios, sus incontables pasterías y restaurantes o alguno que otro bar para pasar el rato, así como sus pláticas abiertas.

Llegar al Panteón Inglés también tiene su costo, físico sobre todo, pues está situado a las faldas del Cerro del Judío, donde la falta de aire es aún más notoria mientras se asciende por el camino a pie cuando no hay lugar para dejar el vehículo.

María del Carmen Hernández Skewes, Consejo Regulador del Patrimonio Cultural Real del Monte Cornwall, Panteón Inglés, Real del Monte, Mineral del Monte, Óscar Fuentes Ortiz, British Cornwall Associated,

El Panteón Inglés, entre la atención de su guardiana y el olvido de las autoridades. Foto: Réplica Hidalgo

El camposanto descansa con una paz inquebrantable a pesar de los pasos y rumores que se acercan. Este día hay presencia de turistas, incluso de una pareja que parece provenir de algún país sudamericano (el acento delata), cuya decepción es evidente al ver el lugar cerrado como consecuencia de la pandemia por Covid-19 que aún deja sentir su poderío por el mundo.

Al encuentro de Réplica viene María del Carmen Hernández Skewes, una mujer menuda, afable, quien se asume desde hace muchos años como guardiana del sitio. Nadie conoce mejor la historia del Panteón Inglés que ella, sabe a la perfección la ubicación de cada tumba y los nombres de sus “moradores”, por llamarlos de algún modo, pues cada sepulcro representa también una historia.

Qué importa la muerte,
si la vida no es vida,
qué importa la vida,
si la muerte es la vida.

DEL OFICIO AL SEPULCRO

Doña Carmen, apenas se enciende la cámara, revela una narración que tiene ya bien aprendida pues aparte de ser la responsable directa del cuidado del lugar también es quien recibe a las visitas; es puntual en los detalles, las fechas, demuestra sus conocimientos, en los que incluye a antiguos masones y rosacruces, que también son parte de su herencia en vida, pues su padre, su abuelo y varias generaciones fueron, al igual que hoy ella, protectores de sepulcros.

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“Es un cementerio muy viejo, no se sabe si de 1830 o antes; mi padre fue el señor Inocencio Hernández Lara, que trabajó aquí durante 45 años y fue nombrado miembro de la orden del imperio británico, que le da ese honor la reina (de Inglaterra) por haber cuidado este cementerio por tantos años y haberlo mantenido”, expone con el orgullo a flor de piel.

Es un panteón masón, insiste, aquí puede apreciarse el arco de la vida y la muerte, en el medio la piedra angular y en la puerta pueden encontrar las rosacruces, es de 1862, señala. La fecha de 1851 data el año de conclusión de la restauración original, cuando al camposanto le colocaron la barda perimetral y el “eterno descanso”, una plancha sobre la que eran colocados los féretros y desde donde se realizaban las ceremonias mortuorias antes de dar ingreso a los nuevos inquilinos.

Decenas de leyendas pululan con respecto a las tumbas, que incluyen al payaso Richard Bell, quien ocupa el único sepulcro que no está orientado; es decir, la única tumba que no está en la misma posición que el resto, según cuentan porque no era masón, aunque otras voces afirman que fue “su última gracia”, pues fue enterrado de esa forma por petición expresa justo antes de morir.

Sucede de todo, cuenta Carmen; hace unos meses vino un fotógrafo con unas “modelos” a solicitar permiso para sacarles fotos sobre las tumbas, el cual fue denegado pues según la cuidadora este espacio requiere del mayor respeto, así es; sin embargo no para quienes aspiran al clic fácil y rápido, pues saltaron la barda y tomaron las fotos; cuerpos desnudos e irrespetuosos de las eternas moradas fueron publicados posteriormente en un sitio web, lo cual molestó no sólo a los muertos sino a su centinela, con justa razón, pues además ha descubierto pintas y maltratos de las criptas, por gente que no tiene educación.

Veo una luz que rebasa mi muerte,
veo el amor que me invita a ser fuerte;
veo una luz que rebasa mi muerte,
siento el amor que me invita a ser fuerte.

DE LA NARRATIVA AL DESCUIDO

No es lo único que incomoda a Hernández Skewes, ya que el Panteón Inglés, que está cerrado al público desde el pasado marzo con motivo de la contingencia sanitaria, hoy sufre el desdén de autoridades, quienes no le dedican desde hace años la atención que merece, más aun cuando se trata de un lugar considerado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Lamenta las omisiones de gobiernos municipales que pasan y cierran los ojos, pero sobre todo los bolsillos, ante las necesidades que también pululan por doquier. Apunta que recibe un sueldo raquítico, a razón de 750 pesos por semana y ahora, ante las circunstancias obligadas por la pandemia, tendría que ejercer gastos con los cuales no podría mantenerse, pues todo indica que para la reapertura al público deberá comprar ella misma insumos: gel antibacterial, productos de limpieza y demás suministros que la pueden llevar a la ruina, pues no se cobra el ingreso.

“En 2014 se hizo una restauración, pero desde entonces no se ha hecho nada”, reclama Carmen, al tiempo que exige que las autoridades competentes le “pongan un ojito al panteón porque lo han olvidado mucho”.

DE UNA OPINIÓN A OTRA

El British Cornwall Associated (consejo británico) cedió la custodia del Panteón Inglés al Consejo Regulador del Patrimonio Cultural Real del Monte Cornwall A.C., afirma el presidente del último organismo, Óscar Fuentes Ortiz, quien explica que algunos representantes acudieron hace unos años para traerles esa sorpresa.

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“Al principio no sabíamos qué tanta responsabilidad era recibir ese resguardo y lo hemos tomado como tal, hemos protegido el panteón con recursos propios, tratarlo de cercar porque había partes donde la gente se podía brincar, le pusimos luz y tratamos de que el panteón pertenezca intacto porque es un patrimonio”.

Fuentes Ortiz señala que además realizan gestiones con las autoridades británicas pero niega que reciban recursos para estos fines, y llama a trabajar en comunión con el ayuntamiento, al reconocer que esta tarea representa una labor compleja.

El exhorto es insistente a la colaboración urgente para rescatar el espacio, no sólo por lo que significa, allende a su simbología fundida en la piedra quedan restos de una memoria que debe preservarse, rastros de vidas y obras que se niegan a morir.

UN DATO

El Panteón Inglés cuenta hasta ahora con 765 tumbas y hace sólo unos meses se dio el último adiós a un descendiente de ingleses, el cual fue sepultado bajo los protocolos de sanidad impuestos por autoridades de salud ante la pandemia.

Este reportaje es acompañado por la letra de “Olvido”, de Santa Sabina; aquí puedes escuchar la canción mientras lees:

https://youtu.be/6Cy6laFo1e0