Entran en vigor reformas a favor de mujeres, contra violencia política

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A pesar de que el proceso electoral para la renovación de las 84 alcaldías en Hidalgo fue suspendido por parte de las autoridades federales como parte de las acciones de prevención ante la pandemia de coronavirus (Covid-19), entraron en vigor las reformas en materia electoral, entre ellas la que sanciona de manera penal y administrativa la violencia política contra las mujeres.

Detalló la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) que fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales; Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral.

Además de cambios a la Ley General de Partidos Políticos; Ley General en Materia de Delitos Electorales; Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República; y a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación.

La reforma en materia de violencia política contra mujeres en razón de género, precisa que “quien cometa violencia política contra las mujeres será aquella persona que pretenda menoscabar los derechos de las mujeres o discriminarlas por algunarazón”.

Por su parte el Instituto Estatal Electoral (IEEH) indicó que los partidos políticos deben destinar un porcentaje del financiamiento que reciben al objetivo de impulsar el liderazgo político de las mujeres, a través de un protocolo de buenas prácticas en el ejercicio de los recursos del gasto.

Dicho protocolo incluye categorías: de género, que evidencia los roles, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad en una época que considera como apropiados o propios para los hombres y para las mujeres. Estereotipos de género, categorías mentales simplificadas establecidas en función de la dicotomía sexual que refleja las creencias populares sobre los rasgos físicos, las actividades y los roles que caracterizan a hombres y mujeres con base en la desigualdad.

Además de la condición y posición de género, que expresa los factores y mecanismos que mantienen a las mujeres en una situación de poder desventajosa y subordinada en relación con los hombres; y finalmente, el sesgo de género, que es el reforzamiento de discursos, prácticas y representaciones para favorecer, en detrimento del otro, ya sea lo masculino o lo femenino.