Las muñecas invisibles: del botanero al table dance

Martha Sáenz
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Tu muñeca, eso es
La que tienes arrastrándote a tus pies
Tu muñeca, sí señor
tu juguete cuando juegas al amor
Tu muñeca, nada más
La que usas y tiras y ya está

Dulce



Doctores y trabajadores de gobierno los más asiduos a los table dances, los hombres con menor percepción económica acuden a los botaneros, afirman quienes trabajan en estos espacios “recreativos” y que accedieron a platicar con Réplica en estos tiempos de cuarentena.

“En Pachuca cuando estaba de moda esto de Los Zetas y La Familia, recuerdo que de un lado de un privado teníamos a supuestos integrantes de La Familia y del otro lado teníamos a Los Zetas. Nos estaban escondiendo, entonces era una así como tensión. Y a fuerzas querían, era de y lo vas a hacer y así. Entonces sí se puso media fea la cosa pero no llegó a mayores, pero sí lastimaron a varias chicas de ahí”, cuenta Ella.

Hace una década que Ella trabaja en el ambiente nocturno como bailarina. Lo decidió el día que sólo pudo cocinar una sopa de papa y zanahoria para su hijo porque su marido no tenía trabajo y Ella se convirtió en el sustento económico, con un sueldo de 100 pesos al día y una jornada de hasta 15 horas como mesera.

Cuando inició como bailarina la paga ascendió a 10 o 15 mil pesos semanales, pero bajó en los últimos meses a sólo 5 o 6 mil; recordó que hace algunos años las mujeres que bailaban y brindaban “servicios completos” podían ganar “en una buena noche” hasta 45 mil pesos.

Actualmente con la emergencia sanitaria las ganancias son todavía menores con un máximo de mil pesos por noche, cantidad de la que deben extraer gastos como el transporte, el hotel y la comida, explicó.

Sin embargo, el riesgo laboral es alto, “se sufre violencia, se sufre acoso, se sufre violación y más de gente que se aprovecha de que una va sola, de que una necesita el dinero”, explica Ella.

Ante las vejaciones cotidianas que padece este sector vulnerable no hay denuncias, sólo silencio. Es difícil “porque no nos toman en cuenta”. Entre Ellas platican que uno de los obstáculos más frecuentes para interponer una denuncia penal por violación, robo o lesiones es que siempre “estás muy tomada”.

Los riesgos incrementan proporcionalmente a “la categoría del lugar”. En la escala de “categoría” prevalecen los centros botaneros, que son los que implican el mayor riesgo y la menor ganancia. “Las ficheras son las que más, de las que más abusan los hombres”.

El sistema laboral de los botaneros implica que el cliente decide tomar una ficha o comprar su bebida; las ficheras obtienen una comisión por ficha o una propina en la compra libre pero no reciben ninguna protección de los propietarios del lugar.

Es en la zona metropolitana de Hidalgo en donde existe mayor número de botaneros, aunque los centros más peligrosos se ubican en Ixmiquilpan; “las chicas pueden estar drogándose en el baño, con el cliente y no pasa nada”, nadie hace nada porque esta conducta está “normalizada”.

La organización laboral de los “table dance” es diferente en cuanto a la protección que las bailarinas y trabajadoras sexuales reciben, así como las comisiones por venta de bebidas embriagantes, donde muchas veces el alcohol es adulterado. En estos centros de trabajo, a veces, las bailarinas brindan “un servicio completo” pero se oculta incluso “por las autoridades locales”, señaló.

Explicó que tener relaciones sexuales a cambio de una remuneración económica en los centros nocturnos está prohibido por las autoridades, pero para ellas implica mayor seguridad porque “se han dado muchos casos de que las matan, nadie supo qué tipo se las llevó del lugar”.

Estos centros subsisten con base en la demanda de clientes, en el caso de las bailarinas sus ingresos alcanzan de 5 mil a 15 mil pesos, debido a las ganancias que aportan los clientes por los diversos servicios, que van de bailes privados a “otro tipo de servicios”.

Ella narra que “los hombres más asiduos a los centros nocturnos son doctores, abogados, diputados y trabajadores de gobierno, que a veces se andan escondiendo para que no los vean” y, añadió, que sus frecuentes visitas en gran parte se deben a su mejor capacidad económica.

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kgm