Estadio Revolución; inicio del fútbol americano en Hidalgo

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Por: Casper24

Parece que fue ayer cuando se abrieron las puertas del Estadio Revolución Mexicana, en la ciudad de Pachuca, pero de esto han transcurrido ya casi 62 años.

Cuando en aquel 14 de diciembre de 1958, siendo gobernador interino del estado de Hidalgo, Oswaldo Cravioto, cortó el listón acompañado por Alfonso Corona del Rosal para inaugurar oficialmente el emblemático Estadio Revolución Mexicana.

Este inmueble fue edificado para la práctica del fútbol americano, ya que en aquellos años el deporte de las tacleadas acaparaba la atención de todos, medios de comunicación y aficionados, quienes abarrotaban las gradas para presenciar los clásicos universitarios entre el Poli contra la UNAM, que se inmortalizaron en la pantalla grande, en diversas películas de la época.

Fue construido a semejanza del Estadio Olímpico Universitario. El Estadio Revolución Mexicana abrió sus puertas originalmente para la realización del juego de fútbol americano entre ICLA contra el 44º Batallón de Infantería. Los muchachos del ICLA se reunieron en Abasolo esquina con Juan C. Doria (sede de las oficinas de la UAEH actualmente) donde se uniformaron con diferentes colores y alegremente se fueron caminando por la calle de Guerrero, en el centro de la ciudad.

Los acompañó la banda de guerra de la institución y un numeroso contingente de alumnos que presenciaron el encuentro. Desfilaron por la avenida Revolución, siguieron por Jaime Nunó, con rumbo al estadio, donde los esperaba ya el 44º batallón, con sus impecables uniformes de jersey color rojo, fundas verdes y su casco dorado.

En la tribuna estaban sus seguidores y la banda de guerra haciendo los honores. Esto impactó a los jugadores del ICLA que para colmo de males les tocó dar la patada de salida y ahí viene el 44 batallón con la primera ofensiva y en tres jugadas fueron detenidos, cediendo la patada y a los muchachos de ICLA, quienes fueron ganando confianza y se quitaron los nervios.

El encuentro fue dominado por ICLA y con marcador abultado hicieron morder el polvo a los militares, que dentro del emparrillado jamás se encontraron y como anécdota se dice que todos los de la milicia que participaron en ese duelo fueron encuartelados por tres días, tras la derrota.

Posteriormente llegó el futbol soccer, que tenía gran aceptación popular, de ahí que se apoderó del inmueble teniendo como principal protagonista al Club Pachuca, que lo utilizó como su casa oficial hasta 1993, cuando que fue construido el Estadio Hidalgo, y los Tuzos se mudaron de casa.

Los equipos de fútbol americano seguían buscando espacios y en 1970 en el coloso de la calle Jaime Nunó se llevó a cabo el campeonato denominado Centenario, donde logró el triunfo el equipo Mainer’s.

En el año de 1980 en este estadio se llevó a cabo un encuentro entre Crótalos y Falcon´s y con anotación de último minuto de Mike Gallegos el equipo Falcon’s se alzó con la victoria.

Crótalos después se fusionó con Gigantes de la UAEH y tuvieron temporadas perdedoras pero que le dieron forma al equipo denominado Atlantes, de la máxima casa de estudios, en 1985 jugaron de locales en el Estadio Revolución Mexicana y le dieron grandes alegrías a su afición llegando hasta la gran final, que en choque de invictos disputaron con Guardias Presidenciales. Lamentablemente en un buen encuentro Atlantes perdieron y con ello también abandonaron la oportunidad de ascender a Liga Mayor de la Onefa.

En 1986 y 1987 Atlantes, aún en categoría intermedia de la Onefa y como el ave Fénix, resurgieron de las cenizas y lograron ser campeones (después de aquella final perdida en casa en contra de Guardias Presidenciales) en las dos temporadas, en calidad de invictos bajo la batuta de los grandes couchs y motivadores, Alejandro Reyes (Q.E.P.D.,) y Ricardo Zucolly.

El fútbol americano dio frutos y alegrías a la afición que fielmente nos acompañó y como empezamos esta charla, parece que fue ayer, pero ya pasaron 34 años de esos logros para el estado de Hidalgo y para la UAEH, representada entonces por los Atlantes.

Hoy en día hay otras instalaciones adecuadas para la práctica del rudo deporte de las tacleadas, pero en la memoria siempre estará presente el Estadio Revolución Mexicana, donde se llevaron a cabo grandes encuentros en su emparrillado.