Julio Hoyo Chalit, ejemplo de perseverancia y disciplina en el fútbol americano

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Por: Casper24

Esta semana, en el espacio dedicado en Réplica a los inmortalizados del fútbol americano, presentamos a Julio Alfredo Hoyo Chalit.

Nació en la Ciudad de México el 17 de agosto de 1954, estudió la primaria en la escuela Ignacio Zaragoza, la secundaria en el Instituto Hidalguense, después cursó el bachillerato en la Preparatoria 1 de la UAH. Egresó como abogado del Instituto de Ciencias Sociales de la UAH, así como de la Policía Federal de Caminos.

Su primer contacto con el rudo deporte de las tacleadas lo tuvo en la Prepa 1, donde formó parte de los Pumas Dorados, después se incorporó de lleno al equipo de los Mainer’s con grandes amigos como “El Capi” Ortega, el doctor Mesa y Ariel Rubio.

Con este equipo portó diferentes números como el 4, 38 y 88, jugando como mariscal de campo a la ofensiva y apoyador a la defensiva. En aquellos años batallaban para tener utilerías propias; sin embargo, eran tantas las ganas de jugar que las conseguían o improvisaban.

Posteriormente ya en su época de coach gestionó con una universidad de los Estados Unidos la donación de utilería para que los jóvenes realizaran sus entrenamientos y después de muchas trabas se logró el objetivo. Sin embargo, en la frontera no permitieron que todo el embarque pasara y sólo llegó una parte de ese equipamiento a “La Bella Airosa”.

Julio Hoyo apoyó incondicionalmente al fútbol americano, en muchas ocasiones poniendo dinero, transporte y pagando los arbitrajes. En 1984, junto con otros entusiastas padres de familia como Irene Briones, el ingeniero Flores, el doctor Velázquez, Ramiro “Tigre” Medina.

Algunos muchachos fueron los primeros coachs como Enrique Medécigo, Gerardo de la Garza, Eliseo Gutiérrez, Alonso Trejo, Martín Hernández, Antonio de la Cruz y Adrián Contreras, quienes se dieron a la tarea de formar la organización de Cuernos Largos, con un principio muy difícil, hasta que lograron ser campeones.

Hoyo Chalit, participó activamente en los equipos Pumas Blancos, Escorpiones del IFE y Cuernos Largos. Hace algunos años, en conocido restaurante de Pachuca le entregaron el documento de inmortalización.

El fútbol americano significó para él respeto, hermandad, compañerismo, lealtad, disciplina, perseverancia, estrategia y liderazgo.

Les deja un mensaje a los jóvenes para que practiquen este deporte, ya que formará en ellos valores como los anteriormente mencionados. Estar inmortalizado por el histórico Safanal es un orgullo para su familia y para él, como lo fue en vida.