Crece incertidumbre entre panteoneros, por falta de equipos

Aumenta el temor entre trabajadores, muchos de ellos de la tercera edad, debido a la falta de insumos para protegerse adecuadamente del coronavirus, durante cada entierro
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De acuerdo con declaraciones de algunos presidentes municipales del Altiplano hidalguense panteoneros ya no quieren sepultar a las personas que mueran por coronavirus (Covid-19), al señalar que encuentran varios factores para negarse a prestar estos servicios, pero sobre todo por el temor a contagiarse y fallecer también.

Réplica conversó con algunos trabajadores de panteones en esta región del estado, quienes enfatizaron que su labor los ha puesto en la denominada “primera línea” para enfrentar la contingencia, además de contar con pocas herramientas, insumos y equipo indispensable que les garantice el cuidado de su salud, incluso si cayeran enfermos no tendrían acceso a los servicios médicos, denunciaron.

“El cortejo fúnebre llega a su destino, sobre los hombros se carga el peso de la muerte, del adiós definitivo a la presencia física de un ser amado, pueden ser los momentos más difíciles, ni testigos, ni amigos, ni familiares quieren que llegue, pero la muerte es lo único que tenemos seguro en esta vida”, aseveró uno de los entrevistados.

Mencionaron que quizás para muchas personas en estos momentos los costos de sepultar a un ser querido resultan elevados, “pero la verdad cobramos lo justo, pues imagínese el riesgo que nosotros llevamos al no contar con la máxima protección, además de trabajar en las madrugadas y sobre todo con el temor de ¿y si me contagió y muero qué va a pasar con mi familia?, es por eso que cobramos lo que creemos que quizás vale nuestra vida, y ni aun así es suficiente”.

Cabe mencionar que dentro de estos trabajadores por lo menos el 30 por ciento son adultos mayores, lo que se traduce en un riesgo más alto ante el Covid-19 que sigue llegando a las distintas zonas de la entidad.

Añadieron que no están dispuestos a seguir sepultando a los muertos del coronavirus si las autoridades competentes, si los propios presidentes municipales, no les brindan la debida protección y garantía de que si ellos mueren sus familias quedarán al menos protegidas por algún seguro.

Por supuesto que las ocho horas de la jornada laboral son pesadas en un trabajo que también implica el uso de la fuerza física, porque cavar una fosa nueva en tierra a punta de pico y pala no es cosa sencilla y peor aún trabajar con el miedo a ser contagiado por el nuevo virus, estar pendientes las 24 horas del día porque realmente no se sabe a qué hora llegará otro cadáver para ser sepultado en las mismas condiciones, aunque lo cierto es que no les queda de otra, pues es eso o dejar de trabajar y morir de hambre, como sea seguirá siendo una paradoja.