Desde la cruz vacía; una mirada al viacrucis de la Cuauhtémoc

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Con más de 40 años en activo, por primera vez a consecuencia de la pandemia que atraviesa el país a causa del coronavirus, el Viacrucis del Sagrado Corazón de Jesús, en la colonia Cuauhtémoc, en Pachuca, Hidalgo, no podrá realizarse.

Esta tradición católica, que comenzó en 1978 por iniciativa de los sacerdotes Emigdio del Río e Isaías Cruz, pretende llevar un mensaje de paz y amor a la población capitalina; sin embargo, en esta ocasión las medidas de salud dictaminadas por las autoridades federales y estatales detuvieron a los feligreses que, año tras año, acudían hasta el cerro, sobre los barrios altos de la periferia pachuqueña, donde tiene lugar la representación.

Tan importante ha sido esta celebración que desde aquellos años hasta hoy, el propio viacrucis ha logrado alejar a decenas de jóvenes de las drogas y de los conflictos familiares, donde muchas veces predomina la violencia.

Sus organizadores y personajes principales contaron al staff de Réplica lo que significa este emotivo encuentro religioso y personal, además de las problemáticas, como la falta de apoyos por parte de los gobiernos locales, para cumplir con esta promesa anual.

Historias de vida que vale la pena contar no sólo por escrito, pues la locación es una de las mejores para tales efectos. Desde lo alto, desde la cruz, en esta ocasión vacía, se vuelve a la reflexión, a la mirada interna con respecto a la humanidad, sobre todo en un momento tan difícil para el mundo y, por ende para el estado de Hidalgo.



ALGUNOS DATOS: Para esta representación participan alrededor de 60 personas que interpretan a los personajes basados en la narrativa bíblica.

El peso de la cruz es de aproximadamente 40 kilogramos y una altura de tres metros, por dos de ancho.

El recorrido se realiza en más de 1.8 kilómetros hasta la punta del cerro.