El negocio del reciclaje “en la mira” de la 4T; advertencias desde Conimer Hidalgo

Busca gobierno de AMLO desaparecer al gremio aglutinado por esta confederación, la cual enfrenta además los riesgos de contagio ante la falta de conciencia social sobre la urgente separación de residuos
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Plástico, hay que nadar en,
plástico, hoy vengo a amarte,
plástico, voy a vestirte toda
en plástico,
el universo envuelto en plástico porque…
Plástico
Fobia

Sólo a unos cuantos kilómetros se encuentra el tiradero municipal, en la comunidad de El Huixmí; otra ciudad (por llamarla de algún modo) dentro de la ciudad de Pachuca; la carretera arde y muestra lo que mejor sabe por estos lares: sus incontables baches que hay que sortear para no dañar los vehículos.

A la entrada del negocio y de su oficina de representación ya espera Antonio, que como cualquier buen líder comunica a su mando nacional por teléfono que será entrevistado y le detalla los temas a tratar.

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Antonio Muñoz Báez es delegado de la Confederación Nacional de Industriales de Metales y Recicladores (Conimer) en el estado de Hidalgo, muestra al principio cierto recelo; son varios los que se acercan pero no profundizan sobre todas las aristas ligadas al reciclaje y a los llamados desesperados del organismo que dirige, sobre todo ahora durante la pandemia, la cual le da pavor, afirma. Su negocio es ese, recuperar materiales y formar parte de una cadena productiva indispensable.

Oficina de la Conimer en Hidalgo

La oficina es pequeña, modesta, pero limpia y ordenada, un espacio donde igual caben los logros del dirigente, que muestra con la satisfacción de quien se sabe capaz de ponerse por encima de cualquier político, candidato o congresista cuando se trata de la defensa de su sector.

Hace poco, comenta, sus agremiados acudieron a la Ciudad de México para formar parte de una marcha pacífica en contra del gobierno federal; “la 4T quiere desaparecernos”, por eso Conimer participó con cerca de 70 mil integrantes para exigir a la administración de Andrés Manuel López Obrador que no dañe más al sector del reciclaje a escala nacional, significaría una afectación para cerca de 6 millones de recicladores en las entidades donde tiene presencia el organismo, advierte.

En Hidalgo también hubo caravana en contra de las leyes que quiere aplicar la Cuarta Transformación para desaparecerlos, desde el pepenador, centros de acopio, empresarios y transformadores, a todos los que integran dicha cadena, “porque la idea es monopolizar y traer empresas para que el gobierno acapare todo”, mucho dinero de por medio.

PARA DARSE UNA IDEA

Pachuca y sus municipios conurbados generan un promedio de 435 toneladas de desperdicios al día, de las cuales el pepenador, las camionetas de ruta y los centros de acopio como el que maneja Antonio aminoran dicha carga para los gobiernos locales hasta en un 70 por ciento.

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Sin embargo, no hay manera de industrializar este proceso porque todas las empresas que llegan (al menos a Hidalgo) para competir en el reciclaje hacen cobros (325 pesos por tonelada aproximadamente, equivalente a 141 mil 375 pesos diarios), pero sin seleccionar la basura, no sólo residuos sólidos de manejo especial que son valorables o comercializables, también puede sacarse composta, biogás, “pero dichas empresas sólo vienen por lo que deja mayor utilidad, vienen sólo por dinero y no hacen nada por mejorar el medio ambiente”, reclama el empresario.

Un niño pepenador

Parte de este dinero debería ser utilizado a favor del medio ambiente, insiste, “pero son amigos, conocidos, compadritos o allegados de funcionarios a los que se les dan las
concesiones; ¿por qué no nos dan oportunidad de competir a nosotros?, sólo a empresas grandes como Tecmed, de la que puedo asegurar que no tiene los documentos que nosotros tenemos, no tenemos capitales suficientes, el mismo gobierno debería acercarnos a los grandes proyectos municipales, estatales o federales, sabemos los
mecanismos pero no existen oportunidades”.

LAS ALMAS EN PEPENA

Cuestiono al líder sobre cuál sería la contribución más grande de la Conimer hacia la sociedad y responde que, en primera instancia, el organismo sin fines de lucro apoya al pepenador al adquirir sus materiales, pagos que son utilizados para compra de comida y diversos gastos personales; “les es redituable el venir a vender, que alguien les pague para cubrir sus necesidades primordiales, en cuanto a la sociedad en general hay amas de casa que ya también encontraron un negocio en el reciclaje, antes depositaban sus residuos directamente en los camiones recolectores y ahora ya lo ven como una forma de recuperarse en el tema económico”.

Antonio Muñoz Báez, delegado de la Confederación Nacional de Industriales de Metales y Recicladores

El pepenador y las camionetas de ruta no representan costos para el gobierno, ni a los ayuntamientos ni al estado ¡porque no les pagan nada!, con todo lo que recolectan de materiales, con la moneda que les brinda el ama de casa, con eso arreglan sus vehículos, con eso generan sus propios sueldos, crean más fuentes de empleo, con gente bien pagada, con un promedio de 250 pesos diarios, que en ninguna empresa los ganan, señala.

Somos tan indispensables que hasta hemos sido olvidados por el propio gobierno, no sé si por lo mismo de que le sale tan barato con nosotros que no se pone a pensar que somos una parte primordial para el medio ambiente y que nunca hemos cobrado absolutamente nada y es algo que debe valorar, porque al pepenador o a los centros de acopio se nos ve muchas veces como gente nociva, la vestimenta es sucia pero por dentro estamos limpios”, apunta don Antonio frente a una clara discriminación de la que históricamente el gremio ha sido objeto.

Afirma que el gobernador, con quien también han tenido acercamientos, “nos ve como una organización limpia y sana, gracias a él también nos han facilitado muchas cosas en
algunos municipios, hay algunos partidos de oposición que pretenden hacer a un lado a los pepenadores, están en contra de las camionetas de ruta, cuando ellos no pueden
cubrir la demanda”.

MANTENERSE SIN MIEDO ANTE LA PANDEMIA

Como a todos los sectores, la pandemia del Covid-19 también causó estragos en el negocio de Antonio, pues su planta recicladora tuvo que permanecer cerrada durante 40
días, como parte de las recomendaciones establecidas por el sector salud y por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (Semarnath); “nos sumamos a la disposición para aminorar riesgos y nos pega bastante en la economía porque en este tiempo muchas empresas también cerraron y bajó la comercialización de productos”.

Uno de los exhortos más sentidos de la Conimer es el de entender que se requiere, como sociedad, separar los residuos; “es uno de los temas que hemos tratado de exponer a los
medios informativos, pedimos a la sociedad en general hacer conciencia al momento de depositar sus residuos sólidos urbanos, sobre todo si tienen algún familiar contagiado
de coronavirus, que ese tipo de residuo sea depositado en una bolsa con un distintivo como puede ser un listón de color, para que recolectores y pepenadores adviertan el
peligro y lo identifiquen”. De por sí las infecciones rondan.

“El mensaje a la sociedad en general es tener la delicadeza para identificar riesgos y que no haya más contagios ante negligencias, que ayude a esta parte fundamental para el
retiro de residuos en todo el país, que colabore para impedir más contagios”, suplica una vez más.

LAS RELACIONES Y LOS SINDICATOS

Conimer Hidalgo tiene su propio sindicato, en el cual arropa a trabajadores y transportistas del ramo de la recolección y reciclaje de residuos, pero para el líder el asunto es áspero, pues no coincide con la forma en la que trabajan algunos sindicatos, sobre todo en las alcaldías; “aquí no hay ventajas, no hay por qué exigir cuotas a trabajadores, no estoy de acuerdo con los que sólo generan problemas hasta para los mismos ayuntamientos, debemos ser conscientes y defender a los trabajadores, no las posiciones económicas”, expone con el colmillo de quien ha visto de cerca ciertos tratos y tejemanejes de la politiquería; “me reservo los nombres”, acota.

Aun así para la Conimer no hacen falta más intermediarios; tiene injerencia ya en 20 de los 84 municipios de Hidalgo, donde la relación es armónica porque es un organismo
respetuoso de todos los sectores y no pertenece a ninguna otra organización ni gobiernos.

Acompañado por su subdelegado, Homero Rebollar Cruz, el dirigente estatal enfatiza que su organización mantiene presencia nacional en 28 estados de la República Mexicana y, en el caso específico de la entidad, mantiene buenos tratos y términos con

dependencias como la Semarnath, con la cual participa en reforestaciones, sin apoyos económicos de ningún tipo; “hacemos cooperaciones y participamos con canasta básica para familias vulnerables, personas de la tercera edad o desempleados, sin caer en asuntos políticos, en la laguna de Tecocomulco quitamos 30 toneladas de lirio acuático, hacemos jornadas de reforestación en diversos municipios, algunos foros ambientales”, en fin, la colaboración es abierta y permanente.

UNA DESPEDIDA

Don Antonio Muñoz nos muestra su negocio; cientos o miles de costales repletos de botellas, cartones, montañas de desechos que suben hacia las nubes, bajo la lengua del sol en el cenit que todo lame a estas horas. Al fondo un par de trabajadores descansan a la sombra, mientras algunos niños aparecen curiosos ante las cámaras.

“¡Ey, mira, que te tomen una foto güey!”, las carcajadas resuenan contra los plásticos.

Basura para algunos, ganancia para otros. Foto: Réplica Hgo

Luego las máquinas recobran su ritmo, suben, bajan, los montacargas avanzan, retroceden, las nubes no llegan.

Salimos y andamos de nueva cuenta por la carretera maltrecha hacia el tiradero municipal, pero apenas notan nuestra presencia nos frenan en seco; “no se puede sacar fotos, déjeme le hablo al ingeniero”, alguno de esos funcionarios que para todo requieren permisos de sus superiores, el tema es sensible.

Comprobamos el asfixiante peso (aun con los cubrebocas) de las toneladas de basura y sus olores, montículos que crecen hasta los cerros aledaños por donde las ratas pasean; jaurías hambrientas que ya ni siquiera ladran, sólo olfatean… la mugre, los desperdicios de unos que, al final, terminan por convertirse en los tesoros de los otros, de los olvidados, de los que sortean sin miedo cualquier enfermedad, cualquier infección. Un niño y su madre al pie de un árbol nos observan mientras comen, tal vez el primer alimento del día. He aquí otra ciudad, pero de ella hablaremos luego.