Hace apenas unos días el presidente de #México, Andrés Manuel López Obrador, pidió a las empresas solidarizarse ante la situación provocada por el #coronavirus (#Covid-19) y pagar salarios completos a trabajadores que por dichas condiciones deben resguardarse en sus hogares, bajo la advertencia de exhibir a aquellos empresarios que no cumplieran.

Sin embargo, hay casos muy cercanos en el estado de #Hidalgo, donde tal solicitud no puede, al parecer, cumplirse. 
Entradas recientes

Un ejemplo radica en Ciudad Sahagún, en el municipio de #Tepeapulco, donde de acuerdo con el dirigente de trabajadores, Elías Pardo Sánchez, conforme las acciones determinadas por las autoridades de Salud, tuvieron que parar de tajo alrededor del 60 por ciento de actividades de las empresas que pertenecen a la Asociación de Industriales.


El líder de trabajadores reconoció en exclusiva para #Réplica que los salarios de empleados serían cubiertos en su totalidad, pero llegará un momento, muy pronto por desgracia, en el que enfrentarán serias complicaciones para hacerlo.


El staff de Réplica constató que en esta zona del Altiplano se realizan los descansos de acuerdo con lo que el presidente López Obrador y el propio Pardo Sánchez habían pronosticado; no obstante, prevalecen comentarios negativos por parte de trabajadores, quienes temen despidos y que sus patrones comiencen a liquidarlos sin garantía de recontratación.


Algunos trabajadores de la zona, otrora cuna de la industria hidalguense, quienes solicitaron el anonimato por temor a posibles represalias, refirieron que los empleados de mayor edad fueron enviados a sus casas y hasta el momento sólo les comentaron los patrones que la producción en las diversas fábricas parará por decreto de autoridades sanitarias federales, por lo que mostraron su preocupación, ya que aparentemente a varios de sus compañeros les estarían dando sus respectivas liquidaciones, situación que contrarrestaría la recomendación presidencial. 


Bajo este escenario prevalece la incertidumbre entre los trabajadores, cuya mayoría sólo tiene estos ingresos para mantener a sus familias, sueldos que no dejan de ser menores. 


Hasta ahora nadie sabe qué pasará, lo cierto es que hoy no sólo deben afligirse los empleados por un virus sino además por un porvenir que podría dejarlos en la calle, pese a las promesas y vaticinios de un presidente que, parecería, vive en una realidad muy lejana.