El primer día del año; una obligada reflexión de lo que queda.

El primer día del año; una obligada reflexión de lo que queda

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El primer día del año arrancó con la calma tradicional, pero en este hubo algo diferente: la fortaleza de seguir en la lucha contra la pandemia de Covid-19. La noche del primer día de enero fue necesario un descanso, pero hoy el cuidado y la lucha deben continuar.

Un año atípico no podía terminar de forma convencional, con la economía vulnerable y la salud mental y física tendientes de un hilo, la gente salió a las calles, a recuperar un poco del espacio que les fue quitado, no por locura, sino por una razón de peso.

El nuevo coronavirus hizo su aparición en los últimos días de 2019, pero fue presentado y conocido desde Wuhan para el mundo a principios de 2020. En ese momento nadie se imaginó cómo es que una pequeña partícula pegaría con tanto impacto.

LAS DOLOROSAS CIFRAS DEL AÑO

En México el saldo es impresionante, 126 mil 851 defunciones y 1 millón 443 mil 544 contagios, una enfermedad silenciosa, imparable y letal, y es que dos de cada 10 sufren la versión más grave de esta.

Para Hidalgo no es menor la marca, van más de 24 mil personas que han enfrentado la enfermedad y 3 mil 429 que tuvieron el desenlace fatal.

Así llegamos al último día de 2020, algunos con sillas vacías, algunos con el respiro de seguir todos juntos, otros con leves secuelas para respirar. ¿Qué detiene a una sociedad que de avanzada pone la esperanza?

El primer día del año, no había personas en el espacio público, tal vez como nunca en toda la jornada de sana distancia, en las esquinas resonaba aún el eco de algunas canciones que acompañaron la noche vieja; las personas como a escondidas salieron por los primeros tacos de barbacoa y de birria, de esa que resbala calientito en el pechito.

El primer día del año representa para muchos una renovación, una catarsis, un nuevo comienzo.
Para muchos significa la renovación, una catarsis, un nuevo comienzo.

Otros siguieron en sus casas, porque si hay una ventaja en el primer día del año es que uno puede dormir hasta que se va todo el cansancio de un año entero.

Para muchos es una noche más, para otros es la renovación, es iniciar la catarsis de lo que ya se fue y no va a cambiar y tomar una bocanada de aire para volver a empezar. Tal vez es eso lo que hace que busquemos a los otros. Como los girasoles que en medio de la oscuridad voltean a verse unos a otros.

MIENTRAS TANTO EN CHINA

En Wuhan, lugar donde se detectó el brote cero, la gente salió a las calles, celebró porque el mundo tiene una nueva oportunidad llamada 2021. Si algo nos enseñó el virus es que todos estamos más cerca de lo que pensamos y desde allá hasta Pachuca el eco de la celebración sonó y sonó y sonó…

Acá las personas recorrieron las calles buscando los últimos ingredientes de la cena, poco o mucho, algo había que poner en la mesa.

Algunos celebraron con pocas personas, otros con un par más; todos con el deseo de saber que en medio de todo, seguimos juntos. Videollamadas, llamadas, mensajes: “que el siguiente año estemos juntos y llenos de salud”, resonaba en los celulares.

Hoy bajamos la guardia, recalentamos el amor para que no se enfríe y lo servimos con una cuchara grande, eso que nos revitaliza a todos, para estar listos frente a un año más. Esta vez con la amenaza que sigue allá afuera.

Somos los soldados de esta guerra, está en nuestras manos abatir una pandemia que nos dejó mucha sabiduría.

La vida en la capital hidalguense, la retomaron poquito después de las 11 de la mañana del primero de enero, algunos taxis sobre las avenidas llevaban a las personas de regreso a sus hogares, desvelados, pero contentos; volveremos a construir el escudo.

Que nadie olvide que esto no ha terminado, de nuevo al cubrebocas, a la sana distancia, al resguardo en casa. Hay una batalla que ganar…

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jjh