‘Rompan todo’, un documental de Netflix sobre ¿rock? latinoamericano

'Rompan todo' es un polémico viaje audiovisual por las décadas, las voces, las bandas y los personajes que cimentaron movimientos intergeneracionales
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Rompan todo, documental de Netflix

Lo primero que nutrió al rock fue la rebeldía, y luego se lo apropió el barrio, así lo muestra la miniserie de seis capítulos “Rompan Todo”, producción de Netflix de reciente estreno que ha causado polémica alrededor de lo que plasman como la historia del rock en Latinoamérica.

Compilar toda la historia del rock en Latinoamérica no es sencillo, pero el productor y músico argentino Gustavo Santaolalla hace una apuesta para resumir en seis audiovisuales con algunos personajes que se convirtieron en íconos de todo un género.

Dirigida por Picky Talarico, la producción ejecutiva corre por cuenta de Nicolás Entel y Gustavo Santaolalla, su estreno fue el pasado 16 de diciembre de 2020.

ENTRE CONTROVERSIAS Y CUESTIONAMIENTOS

La crítica ha señalado tres preguntas principales: ¿Qué hace Maná ahí? ¿Qué hace ahí Residente (sí, Calle 13)? y ¿Mon Laferte? Si bien podemos debatir ampliamente si son o no rockeros, su aportación es particular en momentos históricos para la música ¿Tú qué opinas?

Los que sí faltaron: Manu Chao, Botellita de Jerez, El Haragán, y otros de países de habla hispana que se quedaron al margen de esta selección de músicos y es que en mucho, lo que le señalan a Santaolalla es que parece que eligió a unos cuantos y los seis capítulos no alcanzaron para concentrar toda la esencia del género.

Si bien es un buen compendio, sesga a varios personajes que no aparecen o tal vez no quisieron aparecer, y es que los ojos de esta recopilación son pocos para todo el mundo que han generado las bandas.

La miniserie hace una cronología de las representaciones musicales por eras, pero poco abordan las anécdotas detrás de bambalinas, detrás de las canciones que se volvieron hito de décadas. Está bien ver a los personajes, pero ¿qué hubo detrás de ellos? ¿Cómo llegaron hasta acá?

Decenas de personajes desfilan por los capítulos de Rompan todo, esta miniserie de Netflix sobre rock.
Decenas de personajes desfilan por los capítulos de esta miniserie.

Es cierto que también el trabajo es inconmensurable, pero una vista más íntima, algunos detalles no le hubieran hecho daño a nadie.

Y aquí las anotaciones de un sabio, permiten señalar a una persona fundamental en este cuento, que tampoco es mencionado, el hidalguense del mero Tizayuca, Federico Arana, que si bien se identifica como escritor, con el premio Xavier Villaurrutia por su obra “Las jiras”, tuvo una aportación como músico en agrupaciones como Los Sonámbulos, Los Sinners y Naftalina.

Su trabajo llegó a comparar películas de algunos cineastas de renombre como Luis Buñuel.

Otro gran ausente fue Illy Bleeding, fundador de Size, que a pesar de su brevedad puso los cimientos para el desarrollo en México del punk y la música electrónica. Para los verdaderos amantes del rock y anexas esto representaría un sacrilegio, pues no pueden ni deben dejarse fuera personajes tan cruciales.

DONDE INICIÓ TODO, DICEN

Entre los testimonios se encuentran las voces de Javier Bátiz, Enrique Guzmán, Charly García, Fito Páez, y otros, además de algunos emblemas como Alex Lora, Rubén Albarrán, Julieta Venegas, Andrea Echeverri (de una generación más reciente).

El material completo es una apuesta a la nostalgia y es que pocos pueden contar su historia sin encontrar en uno de estos músicos una canción que traen tatuada en el alma.

Todos tienen una que desde sus primeras notas, pueden transportarse a la prepa, los primeros años de universidad o las tardes gastadas escuchando música con besos incluidos (Me dejarás dormir al amanecer…).

Es innegable la herencia que dejan estos músicos que surgen de la rebeldía y la contra; de poner en español a los ritmos de otros países, y es que desde el inicio, Argentina y México estrecharon el puente de la desobediencia hecha canto.

A este se unieron varios países y sus propios acontecimientos políticos, las militarizaciones e incluso las dictaduras dentro y fuera de los escenarios impactaron la manufactura de la música rockera. Molotov, Los Prisioneros y otros, le ofrecieron su trabajo a la censura.

¿QUÉ ESCUCHAMOS?

El primer track que sale en documental, ni te lo imaginas, es nada más y nada menos que “La Bamba”, porque el género tuvo inspiración de aquellos que en otros idiomas hacían lo propio. Los Locos del Ritmo, la inigualable Julissa, Palito Ortega y Spinetta son los primeros anfitriones. La primera cucharada de nostalgia.

Luego viene el capítulo 2 titulado “La Represión”, ¿quién no recuerda al TRI con “Que viva el Rock and Roll”? Ese hombre que se convirtió en una bandera rockera con melena alocada y sus chalecos de mezclilla. Charly García con la canción “Para mi muerte” y Gieco con el himno latinoamericano “Sólo le pido a dios”.

Ahí estaban esos artistas que eran demasiado mal vistos para una sociedad que apenas asomaba la cabeza a una playlist intensa y llena de adrenalina.

De ahí parte hacía Gustavo Cerati, con “yo te prefiero, fuera de foco, inalcanzable”… y otros clásicos como el buen Rockdrigo González, para saltar a los Enanitos Verdes, Caifanes, Fobia, Los toreros Muertos y la Maldita Vecindad, Café Tacuba, Los Tres, Fito Páez, Los Fabulosos Cadillacs, porque el Rock también llegó al Barrio.

Cómo no iba a impactar la trasgresión de un baile, un rojo sangre derramada en el pecho de Vicentico en su video emblema “Matador”. Minuto 3 con 53 segundos: “Me dicen el matador de los 100 barrios porteños. No tengo por qué tener miedo, mis palabras son balas. Balas de paz, balas de justicia…”.

Así llegamos hasta Zoé, (“Love” no es su mejor canción) pero queda impreso a la evolución del género y sus principales representantes.

Rompan todo: los estereotipos, los prejuicios, las cadenas, la censura. Los países latinos e hispanohablantes son expertos en lucha, en ir a contra corriente. Saben vivir en protesta; eso es el rock, más que un género, es una actitud para aventar las estructuras preestablecidas y forjar nuevas, es emerger desfachatados, estoicos y más libres; es deconstruir para construir… y volver a romperlo todo.

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jjh